Dentro de los trabajos de desratización se engloban tanto los tratamientos contra ratas como contra ratones. Ambos son roedores y se caracterizan como tales por disponer de dos pares de incisivos en continuo crecimiento que deben desgastar royendo todo tipo de materiales.

Existen una serie de medidas preventivas que deben ser aplicadas para evitar la aparición de estas plagas. Estas medidas buscan la creación de un entorno poco favorable a la proliferación de los roedores y se mueven en dos vías diferentes:

Crear un entorno en el que sea difícil que los animales establezcan madrigueras. En este sentido es necesaria la eliminación de malas hierbas, de escombros, de vegetación incontrolada y de otros elementos que puedan proporcionar refugio a los roedores. También es necesario evitar la existencia de agujeros, rendijas o huecos en general en la instalación, así como materiales acumulados durante largos períodos de tiempo.

Dificultar el acceso de los roedores al alimento y/o agua. Los cubos de basura deben limpiarse regularmente y disponer de tapa adecuada. La limpieza debe ser escrupulosa, incluso en espacios poco accesibles. Deben evitarse las fugas y las acumulaciones de agua sin protección.

Otra medida imprescindible para prevenir la aparición de plagas de roedores o de cualquier otro tipo consiste en proteger los puntos de paso desde las zonas donde las plagas encuentran un hábitat ideal para su desarrollo al interior de las instalaciones o espacios que deseamos proteger. En este sentido, es importante asegurar el correcto cierre de puertas y ventanas, comprobar el ajuste de los tubos o cables de entrada de suministros en los orificios abiertos para su paso y, sobretodo, mantener tapas o sifones en buen estado en los puntos de evacuación de aguas hacia el alcantarillado.

Para controlar y erradicar la plaga se utilizan tanto productos químicos como mecánicos (trampas, cepos, ..). Unos y otros deben ser aplicados por personal debidamente preparado y siguiendo las normas de los fabricantes. Solo así se garantiza la eficacia y se evitan daños a personas y animales que no son el objetivo del tratamiento.

Con respecto a los cebos químicos, es importante usar sólo los raticidas autorizados para ese uso y en las condiciones que marca el fabricante. Se localizarán en dispositivos específicos que garanticen la debida eficacia contra los roedores y protección, con objeto de evitar el acceso a los mismos de animales que no son el objetivo y de personas (niños), así como para proteger el producto de las inclemencias meteorológicas. Si se trata de lugares especialmente sensibles, los cebos deben estar situados en dispositivos herméticos que únicamente permitan el acceso (entrada-salida) del roedor. Deben estar situados en lugares poco visibles para evitar el contacto con personas y animales que no son nuestro objetivo. No deben ser esparcidos indiscriminadamente por la instalación.

Entre los métodos no químicos de control se incluye dos tipos de trampas, las viscosas (de adherencia) y las de golpe seco o captura que, si bien tienen un carácter puntual en operaciones de desratización, pueden alcanzar importancia en ciertos entornos en los que la competencia de otros alimentos con los cebos químicos que puedan colocarse sea muy alta. Se situarán en la trayectoria de los roedores (junto a las paredes), con objeto de asegurar su eficacia, y deben ser revisadas periódicamente para evaluar la situación y en su caso definir actuaciones de otra naturaleza, bien sea de tipo preventivo (pasivo) o de carácter químico (rodenticidas).

Estas son las plagas más comunes y habituales de roedores son las siguientes:

Rata Común o rata gris (Rattus norvegicus), Rata Negra (Rattus rattus) y Ratón casero (Mus musculus)